Conocí a Brisa el día que hicimos nuestro examen diagnóstico. Yo no sabía dónde estaba mi facultad, no era muy difícil pero tenía miedo de perderme y no llegar al examen. Es por eso que seguí al primer par de personas que vi, por fortuna mi intuición no se equivocó y estas personas sin querer me guiaron a la escuela.
Cuando me enteré que esa fila era únicamente para los estudiantes de Geografía traté de grabarme las caras todos los que pudiera, ahora lo medito y creo que no pasan de tres, también pensaba: "Dentro de este bonche de gente se encuentran quienes serán mis amigos, con quien saldré de prácticas y muy seguramente de quien me enamoraré". Estaba formada cuando se acercó una chica para preguntarme si esa era la fila para Geografía, y me di cuenta de que era una de las personas a las que había seguido y como es de esperarse nos presentamos. No lo supe entonces, pero Brisa sería a lo largo de la carrera la amiga más estable que tendría. Al entrar al salón nos separaron, habiendo quedado al principio de una fila y ella al final. Por lo menos ese día no sabría más de ella.
Los exámenes eran un lío!!! La aplicadora había revuelto el mío (para variar) con otro, lo sabía porque diferían de color mis hojas, sin embargo en esa confusión me encontraba cuando una mano enorme me dio la parte faltante de mi exámen y me pidió la suya; quien iba a saber que el dueño de esa mano cambiaría tantas cosas en mi vida, de habermelo dicho, nunca lo hubiera creído. Después de todo ello el examen transcurrió normalmente, salí del salón y regrese a casa.
En la misma semana regrese a la escuela para entregar papeles personales, el verano de ese año, mis padres fueron a Cuba (por motivos que explicaré después), me trajeron unas pulseras hermosísimas, y pues bueno aproveche esa ocasión para estrenarlas... Me encontraba en el salón esperando mi turno, y en efecto pude ver con más detalle a mis compañeros. Pero de entre todas esas caras, se encontraba algo que diferia totalmente a un rostro, sin embargo capto mi atención ¿qué fué?, nada más y nada menos que la silueta de un chico. Recuerdo haber visto que traía una chamarra de mezclilla y pelo largo... ¡wow! que pelo, era el look perfecto para el largo perfecto, pero a la vez era raro ya que entre el pelo mayoritariamente castaño, había uno que otro destello cobrizo (ojo no era tinte), hasta ese momento nunca había visto nada igual.
Llegó su turno se paró y se dirigió al frente para hacer su respectivo trámite, todos los movimientos que hizo para llegar fueron perfectos para mí, sé que es una estupidéz pero bueno que le vamos a hacer, tuvo un efecto hipnotizante e inexplicable en mí, jamás se me había caído la baba solo con un andar, mejor dicho, nunca se me había caído la baba con nadie. No lo dejé de ver ni un instante, ni siquiera tuve tiempo para darme cuenta de lo que estaba haciendo, solo pude reaccionar cuando salió del salón, poco después de que checara en que grupo se había quedado.
Por fín llego mi turno ya sin eventualidades, me inscribí y me dieron mis papeles... pero oh sorpresa!!! que pasó aquí!!!... acababa de consultar el horario... me habian asignado el vespertino!!! regresé con la secretaria y trate de objetar esa decisión diciéndole: "No puedo estar en la tarde, tengo que cuidar a mi papá", a lo que ella me dijo "tráeme documentos oficiales y te cambio de grupo", lo pude hacer en su momento, sinceramente abandoné al instante la idea, no recuerdo los motivos exactos, pero no me cambié, no sé que tanto afecto mi decisión, sinceramente no sé si fue buena o mala, supongo que con el paso del tiempo lo descubriré. Salí del salón tratando de acomodar mis ideas, esto no empezaba bien, todo empezaba a salirse de mis planes…
El lunes entraba a clase, un poco desanimada porque eran las tres de la tarde, me quedé en la puerta del salón, esto de ninguna manera lo había imaginado así, también pensaba en cómo debía de estar mi padre en ese momento. Derrepente todo se borró de mi mente, el niño del caminar sexy se dirigía hacia el salón, llegó y tampoco entró, se quedó a un lado mío sin mirarme en absoluto, creo que estaba tan abstraido en sus pensamientos que no notó precencia alguna, pensé por un momento que algo traía de bueno el estar en la tarde: él estaba en mi salón, eso pudo alegrar el día. Me quedé ahí parada y llego una señora que también entraba a la clase de las 3pm. Su nombre era María, por lo menos ya no me sentía rara. Nunca dejé de ver a aquel chico, hasta que tuve que entrar al salón a tomar clase. Cuando entré me sentí mas tranquila al ver a Brisa esperando la clase. Por lo menos ya tenía a dos compañeras conocidas.